lunes, 22 de agosto de 2011

Tras la estela de Ulises ( 3ª parte)

Como obra  de arte que es, Ulises es un modelo no sólo literario: qué podemos decir del magistral poema de Ítaca del poeta griego Alejandrino Kavafis?  Te invito a leerlo, como cada año hago al inicio de cada curso con mis alumnos. Te invito a leerlo y a hacerlo tuyo. Pero sólo si ya conoces a nuestro Ulises sabrás de qué te habla Kavafis, de cuál es esa Odisea que cada uno de nosotros vamos a emprender y de los monstruos y maravillas que vamos  a encontrarnos en este viaje que es la vida.
Te dejo un enlace en español con la mejor traducción (  de Ramón Irigoyen) y el texto en griego, si te atreves. Para que lo puedas disfrutar en plenitud, una hermosa voz, en un hermoso video.




En esta senda de la literatura son muchos los caminos que  parten de la obra homérica; no  me voy a extender ( podría llenar bibliotecas sólo con los estudios al respecto). Pero no puedo por menos que mencionar  el megafamoso Ulises de Joyce, casi más conocido que el propio original; un libro de dificilísima lectura y más difícil interpretación, según dicen…  Yo no me he atrevido aún con este lestrigón irlandés, me avergüenza confesarlo; pero he de superar este temor algún día y  conoceré a su Leopold Bloom.


Acaso el Ulises que más me ha impresionado por su cercanía humana es el Ulises del escritor cretense  Nikos Katzanzakis. Su nueva y novedosa Odisea  retoma al Ulises de Homero, y manteniendo un estilo, composición, verso y recursos poéticos similares a los del rapsodo antiguo  nos propone una inversión del viaje  original:  cansado ya de la vida insustancial de su Ítaca, el héroe anhela de nuevo la aventura  y más que eso, anhela encontrarse a sí mismo , hallar el sentido de su existencia. Y como si de una continuación de la antigua Odisea que terminaba en el canto XXII, propone la continuidad  a partir de un canto XXIII. Este Ulises  viajará hasta Creta en donde seduce y rapta a la propia Helena ( a la cual, recordamos, aspiró como cualquier otro pretendiente en su momento, antes de la guerra de Troya );  en su búsqueda interior llegará a Egipto donde una nueva Calipso  ( esta vez llamada Cleopatra) lo retendrá; y en sus viajes conocerá a un tal Jesucristo, a Buda  o al mimo Alonso Quijano. Las ciudades que conoce no le  ofrecen aquello que busca, así que por vez primera, fundará su propia ciudad llamada Utopía, que tampoco le dará la paz que busca.  Solo y desesperanzado viajará  en dirección sur  sin descanso hasta morir entre los fríos hielos en donde esperaba encontrar su morada final, la Nada.

Erguido junto al mástil, escucha el gran retornador las voces del retorno. Su corazón se aligeraba, su pupila, se purificaba, nuestro espíritu es un ave, y su trino la vida y la muerte. Lanza los ojos en torno y aprieta las manos y los dientes, sus dedos se hundían en los crespos racimos de vid, alrededor de sus caderas las doce deidades refrescábanse. Todo el cuerpo del rodador del mundo se volvió niebla, y lentamente, la barca de hielo, amigos, frutos y memoria, como bruma en el pélago vibraron y como rocío disolviéronse. La entraña se fundió, se petrificó su mirada, el latir del pecho se detuvo y el vasto espíritu estremeciose en la cima de su liberación. Las alas agitó, trémulo, y enhiesto, saltó al éter, y se liberó de su última prisión, su libertad. Todo lo demás se dispersó como una neblina y sólo un grito, se escuchó en ecos por unos instantes en las aguas celestes del final de la noche: ¡Vamos, ha soplado favorable la brisa de Caronte!

La música también ha bebido de las Fuentes homéricas, y  bien conocida es la canción de Lluis Llac, que es más bien deudora con el  Ítaca de Kavafis. Es una bella canción que te invito a disfrutar:

Más divertida es la versión de Javier Krahe, con sorpresa final que  no es tan sorpresa ya que en antiguas versiones llegamos a escuchar un final semejante. Nihil novi, decían los romanos. ¡ Cuánta razón!


Para gustos más rockeros, el grupo asturiano  de heavy Warcray , siempre interesado por temas épicos y mitológicos diversos, tiene su propia versión de las aventuras de Ulises y cantan así :

 Ya me he extendido más de lo que pretendía: unos vientos malévolos me llevan de un lado a otro, pero mi destino final, mi Ítaca está cerca y el camino a ella pasa por tierras del séptimo arte. 

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