La creencia de los griegos en una vida en un nuevo mundo diferente difiere de la versión cristiana sólo superficialmente, y nunca mejor dicho. Porque lo que para nosotros es cielo e infierno, para los griegos era simplemente el infierno, o sea, el mundo inferior: el mundo subterráneo, o lo que es lo mismo el reino del dios Hades.
Hades , ᾍδης, el invisible. Bien sea porque en el reparto del universo tras la batalla contra los Titanes le tocó en suerte el mundo subterráneo y en consecuencia, el mundo de ultratumba; bien sea por el yelmo de la invisibilidad que los cíclopes forjaron para él, o por ser uno de los Olímpicos más inadvertidos del panteón ( pocas son sus aventuras amorosas recogidas en la “prensa rosa” de la mitología aparte del rapto de la joven Perséfone) lo cierto es que pocas obras de arte se atrevieron en su época a representarlo.
Como dios, sin embargo era justo , aunque severo; es su casa la que, al estar asociada a la muerte, tenía la mala fama. Con el tiempo la “ casa de Hades” termina simplemente llamándose Hades, y el dios irremisiblemente ligado a la muerte y a veces confundido con Thánatos.
A este oscuro rey del Sobrío reino le están consagrados negros animales en sacrificio; su propio carro está tirado por caballos negros y su trono está tallado en negra madera de ébano pues ¿qué le produce al ser humano más miedo que la oscuridad? Ah, y también le está consagrado como árbol el ciprés, esa punta de flecha que apunta al cielo y hunde sus raíces en el suelo de cementerios de todo el mundo. ¿Coincidencia? No lo creo.
Resulta curioso que los jueces del Infierno sean Αιακος , custodia las llaves del Hades y se encarga de juzgar a los muertos en Europa; Radamantis, Ραδαμανθυς, es el juez de los muertos en Asia y su hermano Minos, Μινως, el rey legendario de Creta que intentó engañar a Poseidón ( por lo cual recibió como castigo al “minotauro) será el juez final. Fue precisamente su forma de hacer justicia en la tierra ( cosa natural ya que Zeus es el dios garante de la Justicia ), la que les ganó el honor de impartirla también en el mundo del más allá.
mortales: Eaco ,
mortales: Eaco ,
Hay otras versiones que añaden un cuarto juez: Triptólemos , aquel joven que reveló a la afligida Ceres el paradero de su hija Perséfone cuando ésta había sido raptada por Hades con la connivencia del propio Zeus.
Acabamos de mencionar a Perséfone, y me referiré a ella porque en griego Περσεφόνη significa ‘la que lleva la muerte’, lo cual da suficientes pistas acerca de cuál va a ser su función en el mito. La muerte tiene, de nuevo , perfume de mujer. Esta hija de Zeus y de Ceres ( diosa de la tierra y la agricultura ) tiene muchos visos de ser una antigua deidad tracia de la vida, la muerte y la resurrección, convenientemente adoptada por la mitología griega a su elenco de dioses.
Cuenta el mito que fue raptada por Hades y que la desolación de su madre Ceres sumió a la tierra en tal desastre que Zeus se vio obligado a forzar a su hermano a devolver a la moza. La única condición para dejarla salir del inframundo es que no hubiera probado ningún fruto durante su estancia. Bien sea porque la pobre tuvo hambre, o porque Hades la engañara, lo cierto es que para “engañar” al hambre, la muchacha se habría alimentado de unas semillas de granada, y ésta fue razón suficiente para ligarla a este reino subterráneo al menos durante cuatro o seis meses al año. Dos estaciones con su madre ( medio año) en las que la tierra germina y produce: la diosa es feliz. Y otro medio año ( dos estaciones) en las que la tierra se agota y la naturaleza parece morir. El ciclo de la naturaleza está servido. Sírvanse ustedes también de este manjar y recuerden que la granada, será desde entonces un símbolo de Perséfone, de la vida, la muerte, la resurrección… de la inmortalidad, en suma. Un sueño tan humano……
Hécate , Ἑκάτη , de origen anatolio fue una divinidad preolímpica cuya adopción entre las divinidades griegas resultó algo más difícil que las de otors dioses extranjeros como fueron Dionisos o Cibeles. Esta diosa añade de nuevo un toque femenino al tema que nos ocupa.
Del mismo modo que Hermes, ésta era una deidad protectora de límites y fronteras, por lo cual habitualmente se le rendía culto en caminos y encrucijadas, puertas de ciudades y casas. Hécate fue representada como una figura tricéfala, al principio, con cabeza de perro, de serpiente y de caballo. Terrible visión, por cierto. Más propio de los gustos estéticos griegos será representarla en forma triple pero humana, generalmente aldedor de una columna sosteniendo una antorcha, una llave y un serpiente respectivamente.
Con el tiempo su papel toma dimensiones extraterrenales y pasa a ser la custodia de la Gran frontera, la que separa a vivos y muertos. Hécate podía tanto alejar a los espíritus como hacerlos aparecer. Pero ¿cómo compaginar este papel con la existencia de una Diosa consorte de los infiernos? Aquí la mitología lo resuelve de la manera más sencilla imaginable pues la convierte en amiga y compañera inseparable de la joven Perséfone.
¿Sería demasiado aventurado decir que todos estos atributos hacen referencia a sus funciones "liminares"? Una antorcha para iluminar el camino a los viandantes, una llave que abre las puertas de las casas; una serpiente que desde siempre simboliza la fuerza ctónica, de la tierra, como animal que se arrastra en ella. Una serpiente también es la natural poseedora de venenos, y no olvidemos que esta diosa será también identificada con una poderosa hechicera, bruja o maga.
Con el tiempo su papel toma dimensiones extraterrenales y pasa a ser la custodia de la Gran frontera, la que separa a vivos y muertos. Hécate podía tanto alejar a los espíritus como hacerlos aparecer. Pero ¿cómo compaginar este papel con la existencia de una Diosa consorte de los infiernos? Aquí la mitología lo resuelve de la manera más sencilla imaginable pues la convierte en amiga y compañera inseparable de la joven Perséfone.
He aquí el poder del mito, su tremenda capacidad para normalizar un proceso cultural de difícil comprensión. La pobre Hécate también pareció moverse entre dos mundos en lo referente a sus adoradores, ya que si bien fue recibida como una divinidad ( así aparece en Esquilo) luego la vemos relegada a una simple hechicera experta en pociones mágicas y hechizos extraordinarios, como lo eran también la terrible Medea, o la propia Circe. Esta diosa de “segunda división” descendida a “primera regional” nunca pudo formar parte de la “Liga de las estrellas” en época clásica. Demasiado bárbara, quizás. Habría de esperar hasta la época helenística para alcanzar en el Egipto de Ptolomeo un papel relevante entre los dioses. Pero éstos ya eran otros tiempos y la pequeña familia de los Olímpicos había ido creciendo con divinidades y espíritus procedentes de todos los confines por los que el Gran Alejandro se había paseado.
Te dejo un video por si tienes secretas inclinaciones a la brujería, para que invoques a la diosa. Disfrútalo.
Te dejo un video por si tienes secretas inclinaciones a la brujería, para que invoques a la diosa. Disfrútalo.
Si oyes a los perros ladrar sin motivo a las puertas de casa, o crees ver dos perros en la niebla a lo lejos… ándate con cuidado: Hécate, la Perra, anda cerca.






