lunes, 16 de abril de 2012

¡Por todos los dioses!

No resulta fácil  explicar en pocas palabras lo que  sesudos hombres de ciencia han escrito en libros que fácilmente podrían llenar varias Bibliotecas Nacionales, ni lo voy a intentar. Primero porque no llega a tanto mi limitada ciencia, y segundo porque lo que pretendo es que tengáis una idea general de las circunstancias de esta religión  no tan extinguida como algunos creen…

Debéis tener en cuenta que la palabra religión, tal y como la concebimos en la actualidad, no existió nunca entre los griegos, y entre los romanos tenía un sentido muy diferente al que  puedas tener tú hoy sobre este  común  pero difícil concepto.

 “En primer lugar existió el Caos. Después  Gea ( la  Tierra), la de amplio pecho, sede siempre segura de todos los inmortales que habitaban la cumbre del Olimpo”.

Busto de Homero.
Así comenzaba el gran poeta Hesíodo allá por el s. VIII a.C un relato acerca del origen de los dioses llamado La Teogonía. Homero nos presenta ya en plena acción a Zeus, Hera, Ares o Afrodita.  Pero cuando estos poetas nos hablan de los dioses griegos a los que conocemos como los Olímpicos, ya hace mucho tiempo que parecen tener claro quiénes eran, cómo eran y qué hacían.  La gran cantidad de dioses de  “segunda división” o  “de tercera regional” incluso, llámense  divinidades, espíritus  o como se quiera, nos hace pensar  que la religión griega pasó por una serie de etapas, envueltas en una niebla de  desconocimiento,  pertenecientes a una época en la que el “ genio griego” aún no había empezado a brillar, pero que podemos intuir en las sombras pueblan este paisaje divino griego.


Para enturbiar aún más las aguas, resulta difícil hacer comprensible la diferencia entre religión y mito, culto y ritos , por más que las usemos todas con total  impunidad en nuestro día a día e incluso confundamos todas en un auténtico mare magnum religioso.

Así que para no liar demasiado, vamos a  referirnos exclusivamente al llamado Panteón  Olímpico ( del griego παν, pan: ‘todo’ y θεών, theón: ‘de los dioses’).  Así que el Panteón, es el conjunto de dioses  griegos cuya morada se hallaba en las cumbres de la Cadena montañosa del Olimpo (entre Tesalia y Macedonia)  al norte de Grecia.  Habitualmente lo forman doce dioses , ocasionalmente catorce; y salvo los principales, hay  veces en que los nombres de unos poco dioses del panteón pueden diferir ligeramente.


Sol inca. Perú.
Cuando hablamos de los dioses griegos, habitualmente relacionamos con ellos a ciertos animales o utensilios: el sol de Apolo,  el águila de Zeus,  el mar de  Poseidón,  la paloma de Afrodita, el escudo de  Atenea, el pavo real de Hera, etc…   En realidad éstas son las sombras de las que hablaba antes. Hay algunas religiones, como ya sabrás, que adoraban o adoran a animales, como los egipcios y los hindúes. En otras, como los aztecas  de México o Incas de Perú,  se adoraba a  las fuerzas de la naturaleza: el sol, la luna, el agua o la tierra, por decir algunos.


Cerámica griega ateniense. Zeus.
Pues en los dioses griegos también podemos verlas. Nosotros las solemos llamar “atributos” y nos dan una pista de cuáles fueron sus primeras funciones. Resulta natural, así visto, que  Zeus sea del dios del cielo, su atributo  el rayo, su animal consagrado el águila  ( el ave más poderosa de los cielos griegos).  Otros atributos no están tan claros, como por ejemplo el tridente de Poseidón (una horca de tres dientes o brazos,  quizás por ser usada en tareas de pesca) con el que el dios marino creó el  caballo .  Hay pues, atributos muy evidentes, y otros no tanto. Te resultará  de especial provecho reconocerlos en las innumerables obras artísticas ( pintura, escultura, arquitectura…) que verás  a lo largo de tu vida de estudiante o fuera de ella.

 Algunos estudiosos han  visto en los atributos divinos antiguas fases de la religión: una natural en la que se adoraba a la naturaleza; una zoomórfica donde los dioses tuvieron una representación animal, y una tercera, la que nos presentan los poetas Hesíodo y Homero, denominada antropomórfica, en la que ya adquieren  forma humana. Y es esta forma humana con que los imaginan, la que le hace imaginar también que el sistema de relación entre ellos es el mismo que entre los humanos: la familia.  Así lo han hecho   otras muchas religiones del mundo antiguas y actuales, y si no,  fíjate en el cristianismo que es la que tienes más cerca:  Dios Padre, hijo, Santa María Madre etc…   Como bien decían los romanos: Nihil novi sub sole   ( nada nuevo bajo el sol).

Jenófanes de Colofón. Filósofo.

Ya los propios griegos , entre ellos  el filósofo Jenófanes en el siglo VI aC,  criticaban  esta total humanidad de los dioses, que  participaban de las mismas cualidades de los seres humanos pero en grado sumo: fuerza, inteligencia y belleza. Pero también odio, envidia, celos, adulterio,  ira, engaño…  Será por eso que nos gusta tanto oír sus historias, a veces tan cerca de los cotilleos, o de los culebrones  ¿no?



Nacimiento de Venus-Afrodita. Boticelli.


Los dioses no son eternos ( sin principio ni fin) ; sí que tienen un nacimiento, pero no mueren, y ello es debido a una excelente dieta alimenticia basada en la ambrosía, que les otorga la inmortalidad.  





Constelación Géminis.
No obstante, el fruto de sus relaciones  con los mortales es mortal y no está llamado a participar de las mansiones Olímpicas. Todo lo más, en algún caso excepcional,  estos mortales serán metamorfoseados en astros y elevados a unas alturas diferentes, las celestes, donde todavía  disfrutan de la única  inmortalidad que le es dada a los mortales, la de la fama. Así, en el cielo  estrellado perviven los Gemelos hijos de Zeus, los Dióscuros  Cástor y Polux en la constelación de Géminis. Para conocer más casos de estos catasterismos _ del griego κατά (encima, abajo) y στήρ (estrella, astro)_ puedes  buscar en internet información o el texto mismo de un  sabio griego llamado Eratóstenes: no te asustes, es muy fácil de leer y muy ameno. Aprenderás a situar las estrellas y constelaciones en las noches claras de verano.

 Los dioses  , sin embargo ,  no están libres del destino.  Están sometidas  a fuerzas superiores. Ya lo sé, es un poco difícil de cree, pero no son todopoderosos  del todo. No pueden por ejemplo devolver la vida a quien la Parca se la ha arrebatado.  O no pueden transgredir un juramento hecho en nombre de  Estige, que da nombre a la laguna de los Infiernos del Hades.

Afrodita y Adonis.
Los dioses pueden  y de hecho se complacen en intervenir en la vida de los hombres: unas veces para  amarlos  como  Zeus a Dánae, o Afrodita a  Adonis; otras  para intentar destruirlos como Hera a HérculesPoseidón a Ulises.   Los dioses, convenientemente metamorfoseados en animales o personas podían  bajar al mundo de los mortales, pero nunca mostrar su gloria divina, que destruiría al mortal que la viese, como le ocurrió a Sémele, la madre de Dionisos. La gloria de dios es una de  las ideas que  sigue vigente en el cristianismo: ¿recuerdas la zarza ardiente de Moisés?  Por cierto, que en Castilla, en los días fríos se está en la gloria si te sientas  cerca de la gloria ( la zona bajo el suelo donde arde la leña que calienta los suelos).

Charles de la Fausse. Sacrificio de Ifigenia

Unas veces ayudan a los mortales como Hera a Jasón en sus aventuras,  otras les ponen a prueba como Artemisa puso a prueba al rey Agamenón ordenándole  sacrificar a su propia hija…  algo similar a lo que  la Biblia cuenta de  Abraham.


No voy a entrar en más detalles acerca de  los dioses, la religión, los cultos y misterios ( unos rituales secretos, de donde el nombre) que trataban de  ofrecer al hombre una respuesta a la humana cuestión de qué hay  después de la muerte. 

 Eso será otro día.


Atenea- Minerva . Terraza Círculo de Bellas Artes. Madrid.
Ahora te invito a ver un sencillo video acerca de los dioses griegos en los que opté por una iconografía más cercana al cómic, que sé que os gusta más. Pero tened en cuenta que quien más provecho ha sacado de la mitología es el arte, y que es en los museos de todo el mundo, y en el arte que te rodea donde podrás encontrar la mejor enciclopedia mitológica. Sólo hay que saber mirar. Si  un día te acercas a Madrid, no olvides levantar la vista al cielo.  Sus edificios te guardan una  agradable sorpresa.







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