viernes, 4 de noviembre de 2011

EN LA CASA DE HADES


La creencia de los griegos en una vida en un nuevo mundo diferente difiere de la  versión cristiana sólo superficialmente, y nunca mejor dicho. Porque lo que para nosotros es cielo  e infierno, para los griegos era simplemente el infierno, o sea, el mundo inferior: el mundo subterráneo, o lo que es lo mismo el reino del dios  Hades.



Hades , δης,  el invisible. Bien sea porque en el reparto del  universo tras la batalla contra los Titanes le tocó en suerte el mundo subterráneo y en consecuencia, el mundo de ultratumba; bien sea por el yelmo de la invisibilidad que los cíclopes forjaron para él, o  por ser  uno de los Olímpicos más inadvertidos del panteón ( pocas son sus aventuras amorosas recogidas en la “prensa rosa” de la mitología aparte del rapto de la joven Perséfone) lo cierto es que pocas obras de arte se atrevieron en su época a representarlo.

La simple mención de su nombre producía pánico  entre los pobres mortales, de modo que era habitual referirse a él usando epítetos, como el de Plutón ( Πλούτων ),  el rico, que viene a señalar  que como señor de las profundidades es el dador del oro, la plata y otros metales. También conocido como " el hospitalario" polydeigmon. ¡ Y  tanto !  Todos hemos de acabar pasando por su " casa" ¿ no?

 Como dios,  sin embargo era justo , aunque severo; es su  casa la que, al estar asociada a la muerte, tenía  la mala fama. Con el tiempo  la “ casa de Hades” termina simplemente llamándose Hades, y el dios irremisiblemente ligado a la muerte y a veces confundido con Thánatos.

A este oscuro rey del Sobrío reino le están consagrados  negros animales en sacrificio; su propio carro está tirado por  caballos negros  y su trono está tallado en negra madera de ébano  pues  ¿qué le produce al ser humano  más miedo que  la oscuridad?  Ah, y también le está consagrado como árbol el ciprés, esa punta de flecha que apunta al cielo y hunde sus raíces en el suelo de cementerios de todo el mundo. ¿Coincidencia?  No lo creo.


Estos dominios tenebrosos , no obstante, tienen también “zona VIP y gallinero”, una zona noble y una zona innoble y unos  “relaciones públicas” que deciden quién va a cada zona. Y no es Hades. Él sólo es, digamos,  el  “dueño del chiringuito”.
Resulta curioso que los jueces del Infierno sean Αιακος , custodia las llaves del Hades y se encarga de juzgar  a los muertos en Europa;  Radamantis, Ραδαμανθυς,  es el juez de los muertos en Asia y su hermano Minos, Μινως, el rey legendario de Creta que intentó engañar a Poseidón  ( por lo cual recibió  como castigo al “minotauro)  será el juez final. Fue precisamente su   forma de hacer justicia  en la tierra ( cosa natural ya que Zeus es el dios garante de la Justicia), la que  les ganó el honor de impartirla también en el mundo del más allá.
 mortales:  Eaco ,


Hay otras versiones que añaden un cuarto juez: Triptólemos , aquel joven que reveló a  la afligida Ceres  el paradero de su  hija Perséfone cuando ésta había sido raptada por Hades con la connivencia del propio Zeus.

Acabamos de mencionar a Perséfone, y  me referiré a ella porque  en griego Περσεφόνη  significa  ‘la que lleva la muerte’, lo cual da suficientes pistas acerca de cuál va a ser su función en el mito.   La muerte tiene, de nuevo , perfume de mujer. Esta  hija de Zeus y de  Ceres ( diosa de la tierra y la agricultura )  tiene muchos visos de ser una antigua deidad tracia de la vida, la muerte y la resurrección, convenientemente adoptada por la mitología griega a su elenco de dioses.
Cuenta el mito que fue raptada por Hades  y que  la desolación de  su madre Ceres sumió a la tierra en tal desastre que Zeus se vio obligado a  forzar a su hermano a devolver a la moza. La única condición  para dejarla salir del inframundo es que no hubiera probado ningún fruto durante su estancia. Bien sea  porque la pobre tuvo hambre, o porque Hades la engañara, lo cierto es que para “engañar” al hambre, la muchacha  se habría alimentado de unas semillas de granada, y ésta fue razón suficiente para ligarla a este reino subterráneo al menos durante cuatro o seis meses al año. Dos estaciones con su madre  ( medio año) en las que la tierra germina y produce: la diosa es feliz. Y otro medio año ( dos estaciones) en las que la tierra se agota y la naturaleza parece morir.  El ciclo de la naturaleza está servido. Sírvanse ustedes también de este manjar y recuerden que  la granada, será desde entonces un símbolo de Perséfone, de la vida, la muerte, la resurrección… de la inmortalidad, en suma. Un sueño tan humano……

Hécate , Ἑκάτη , de origen anatolio  fue una divinidad preolímpica  cuya  adopción entre las divinidades griegas resultó algo más difícil que las de otors dioses extranjeros como fueron Dionisos o Cibeles. Esta  diosa  añade  de nuevo un toque femenino al tema que nos ocupa.  

 Del mismo modo que Hermes,  ésta era una deidad protectora de límites y fronteras, por lo cual habitualmente se le rendía culto en caminos y encrucijadas, puertas de ciudades y casas.  Hécate fue representada como una figura tricéfala, al principio, con cabeza de perro, de serpiente y de caballo. Terrible visión, por cierto.    Más propio de los gustos estéticos griegos será representarla  en forma triple pero humana, generalmente aldedor de una columna   sosteniendo una antorcha, una llave y un serpiente respectivamente. 

 ¿Sería demasiado aventurado  decir que  todos estos atributos hacen referencia a sus funciones "liminares"? Una antorcha para  iluminar el camino a los viandantes, una llave que  abre las  puertas de las casas; una serpiente  que desde siempre simboliza la fuerza ctónica, de la tierra, como animal que se arrastra en ella. Una serpiente también es la natural poseedora de venenos, y no olvidemos que esta diosa será también identificada con una poderosa hechicera, bruja o maga.

  Con el tiempo su papel toma dimensiones extraterrenales y pasa a ser la custodia de la Gran frontera, la que separa a vivos y muertos. Hécate podía tanto alejar a los espíritus como hacerlos aparecer.    Pero ¿cómo compaginar este papel  con la existencia de una Diosa consorte de los infiernos?  Aquí la mitología lo resuelve de la manera más sencilla imaginable pues  la convierte en amiga y compañera  inseparable de la  joven Perséfone.

 He aquí el poder del mito, su tremenda capacidad para normalizar un proceso cultural de difícil  comprensión. La pobre Hécate también pareció moverse entre dos mundos en lo referente a sus adoradores, ya que si bien  fue  recibida como una divinidad  ( así aparece en Esquilo) luego la vemos relegada a una simple hechicera experta en pociones mágicas y hechizos  extraordinarios, como lo eran también la terrible Medea, o la propia Circe.  Esta diosa de “segunda división”  descendida a  “primera regional” nunca pudo formar parte de la “Liga de las estrellas” en época clásica. Demasiado bárbara, quizás. Habría de esperar hasta la época helenística para alcanzar  en el Egipto de Ptolomeo un papel relevante entre los dioses. Pero éstos ya eran otros tiempos y la pequeña familia de los Olímpicos había ido creciendo  con divinidades y espíritus procedentes de todos los confines por los que el Gran Alejandro  se había paseado.


Te dejo un video  por si tienes  secretas inclinaciones a la brujería, para que invoques a la diosa. Disfrútalo.


Si oyes a los perros ladrar sin motivo a las puertas de casa, o crees ver dos perros en la niebla a lo lejos… ándate con cuidado: Hécate, la Perra,  anda cerca.

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